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Mejora del rendimiento escolar

Cuando estudiar cuesta más de lo que debería

Hay niños y adolescentes que se esfuerzan, dedican muchas horas al estudio y aun así sienten que los resultados no reflejan todo ese esfuerzo. Antes de pedirles más, conviene entender qué está dificultando su aprendizaje.

Niño concentrado y motivado estudiando en su mesa

¿Es falta de capacidad o necesita otra forma de aprender?

Cuando el esfuerzo no se refleja en los resultados, conviene mirar más allá de las notas. A veces la dificultad está en cómo se organiza, cómo comprende la información, cómo gestiona el tiempo o cómo afronta el estudio.

  • Se esfuerza, pero los resultados no acompañan.
  • Pasa horas estudiando y no sabe por dónde empezar.
  • Deja las tareas para el último momento.
  • Se bloquea especialmente ante los exámenes.
  • Le cuesta organizarse y llevar al día trabajos y agenda.
  • Los deberes están generando frustración o conflictos en casa.

Antes de intervenir, necesitamos entender qué está pasando

No se trata de aplicar técnicas sin más. Primero necesitamos entender cómo aprende, cómo se organiza y cómo está viviendo todo lo que ocurre a su alrededor.

01

Cómo aprende

Atención, comprensión, memoria y forma de afrontar las tareas.

02

Cómo se organiza

Planificación, gestión del tiempo, hábitos y técnicas de estudio.

03

Cómo lo está viviendo

Motivación, frustración, confianza y respuesta ante las dificultades.

No se trata de estudiar más.

Se trata de aprender a estudiar mejor.

El objetivo es que vaya adquiriendo estrategias que pueda utilizar de forma autónoma: organizarse, priorizar, comprender, preparar exámenes y gestionar mejor su tiempo.

¿Qué podemos trabajar?

Trabajamos estrategias concretas para que pueda organizarse mejor, estudiar con más autonomía y afrontar las tareas con mayor seguridad.

Organización y planificación

Aprender a priorizar, crear rutinas y anticipar tareas y exámenes.

Técnicas de estudio

Encontrar estrategias que encajen con su forma de aprender y le ayuden a estudiar con más sentido.

Comprensión y síntesis

Entender la información, seleccionar lo importante y expresarlo con sus propias palabras.

Preparación de exámenes

Planificar el estudio, repartir el esfuerzo y afrontar los exámenes con mayor seguridad.

Atención y concentración

Reducir distracciones, mantener el foco y aprender a volver a la tarea cuando se pierde.

Gestión del tiempo

Organizar el trabajo para evitar prisas, acumulaciones y tareas de última hora.

Autonomía

Aprender a organizarse y estudiar necesitando cada vez menos supervisión.

Confianza académica

Reconocer sus avances y afrontar las dificultades sin sentir que todo depende de una nota.

Cuando el rendimiento es solo la señal

Las dificultades escolares pueden requerir una evaluación o apoyos específicos en atención y lectura. En la adolescencia, también puede ser útil acompañar el malestar emocional que afecta al estudio.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad se puede trabajar el rendimiento escolar?

Puede abordarse cuando las dificultades con el estudio, la organización o la autonomía empiezan a tener un peso en el día a día. El punto de partida se adapta a la etapa escolar y a lo que esté ocurriendo en cada caso.

¿Es lo mismo que dar clases particulares?

No. El foco no es repasar una asignatura concreta, sino entender qué está dificultando el estudio y trabajar estrategias que puedan servirle de forma más autónoma.

¿Trabajáis técnicas de estudio?

Sí, cuando son útiles para el caso. Las técnicas se integran dentro de un trabajo más amplio sobre comprensión, planificación, hábitos, atención y la forma de afrontar las tareas.

¿Cuánto tiempo dura la intervención?

Depende de las necesidades detectadas, de los objetivos acordados y de cómo evolucione el proceso. Tras conocer el caso se puede orientar mejor cuál puede ser el siguiente paso.

¿Puede haber un problema de aprendizaje aunque las notas no sean muy bajas?

Sí. El sobreesfuerzo, el bloqueo, la desorganización o la frustración también aportan información. Las notas son una parte del contexto, pero no explican por sí solas cómo está viviendo el aprendizaje.

Si estudiar se ha convertido en una lucha, empecemos por entender por qué.

Ana Díaz Berbel junto a sus hijos

¿Su esfuerzo al estudiar no se refleja en los resultados?
Empecemos por entender qué está pasando.

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